Nasnia's profileEL ESPEJO DE MEDUSAPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    El caso de Lydia Cacho sigue vivo

    Una nota del diario español El País
     

    2.000 intelectuales critican el acoso a una periodista por el gobernador de Puebla

    FRANCESC RELEA - México - 25/06/2007

    Más de 2.000 artistas, intelectuales, periodistas y activistas de México y EE UU han iniciado una campaña para pedir el juicio político contra el gobernador del Estado de Puebla, Mario Marín, acusado de violaciones graves de las garantías de la escritora y periodista Lydia Cacho, y de complicidad con una red de pornografía infantil y corrupción de menores, que involucra a empresarios y políticos poderosos. Los diarios mexicanos publicaron un manifiesto firmado por una larga lista de nombres conocidos, en vísperas de que la Corte Suprema mexicana empiece a discutir sobre el caso y el futuro de Marín.

    Bajo el título Había una vez un pederasta que estaba protegido por sus muy poderosos amigos, la carta lleva la firma, entre otros, de los cineastas como Alfonso Cuarón, Alejandro González Iñárritu, Guillermo del Toro, Luis Mandoki, Milos Forman y Gus Van Sant; los actores Salma Hayek, Gael García Bernal, Diego Luna, Pedro Armendáriz, Sean Penn, Debra Winger, Julianne Moore, Naomi Watts, Demi Moore, Susan Sarandon y Bridget Fonda; y los escritores Noam Chomsky, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Ángeles Mastretta y Jordi Soler. El documento reclama mucho más que justicia para la periodista que dio voz y protege a niños y niñas abusadas. Los firmantes declaran que "lo que está en juego es saber, de una vez por todas, si las y los mexicanos comunes tenemos alguna posibilidad de que el Estado nos proteja de los criminales que se alían con servidores públicos, esos que desde el poder ejecutivo y el judicial utilizan el Sistema de Justicia Penal para proteger redes criminales de todo tipo, incluyendo redes de pornografía infantil y corrupción de menores".

    Lydia Cacho, Premio Nacional de Periodismo 2002 y directora de un centro de atención a mujeres víctimas de violencia en Cancún, publicó el libro Los demonios del Edén (Grijalbo 2005), donde documenta la explotación sexual de menores, el lavado de dinero y el enriquecimiento ilícito de hoteleros y empresarios corruptos en Cancún, uno de los principales polos turísticos de México. Al frente de la red delictiva estaba Succar Kuri, próspero hotelero de origen libanés que fue detenido en Estados Unidos y posteriormente extraditado a México. Su compinche de parrandas, Kamel Nacif, conocido como el rey de la mezclilla en Puebla por ser dueño de fábricas textiles, tenía amistades influyentes en este estado, empezando por el gobernador Marín, caudillo del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

    Con la connivencia de fiscales y jueces el mandamás poblano movió los hilos para lograr la detención de Lydia Cacho en diciembre de 2005 en Cancún, desde donde fue trasladada por tierra hasta Puebla. La periodista estuvo prácticamente desaparecida durante 20 horas. En su destino le aguardaba la cárcel y una denuncia de Kamel Nacif por difamación. La calaña del empresario textil y su cuate, el gobernador, quedó en evidencia en unas conversaciones telefónicas entre ambos que difundió el diario La Jornada. Aquellos diálogos revelaban algo más que el estilo barriobajero de los contertulios, demostraban que Marín estuvo detrás del acoso policial y judicial contra la periodista.

    Lydia Cacho se había atrevido a denunciar en su libro al pederasta Succar Kuri gracias al testimonio de dos de sus víctimas, dos niñas que estuvieron refugiadas en el centro que dirige la periodista. Luego continuó su batalla contra los abusadores ante los tribunales. "La respuesta en su contra ha sido implacable", relata el comunicado firmado por los 2.000 intelectuales. "El sistema judicial ha puesto en operación una gran cantidad de recursos y subterfugios para castigar su atrevimiento: la desaparición de pruebas, incluida la computadora de la Comisión Nacional de Derechos Humanos en que estaban testimonios de testigos claves, el amedrentamiento de testigos, la repetición ad nauseum de interrogatorios para desgastar a la denunciante, el atentado perpetrado en la camioneta de PGR (Fiscalía) en que viaja la periodista; la campaña de descalificación de parte del Gobierno poblano contra Cacho, gracias al acceso ilegal de materiales en poder de la Fiscalía y el tortuguismo malintencionado de ministerios públicos y jueces".

    http://www.elpais.com/articulo/internacional/2000/intelectuales/critican/acoso/periodista/gobernador/Puebla/elpepuint/20070625elpepiint_12/Tes

    Mensaje del Consulado de México en Barcelona

    URGENTE: NUEVAS DISPOSICIONES PARA INGRESO DE TURISTAS MEXICANOS A ESPAÑA

    Las autoridades españolas han adoptado nuevas medidas para el ingreso de ciudadanos extranjeros de países que no formen parte de la Unión Europea en su territorio, lo cual incluye a los mexicanos que desean viajar a España. A partir del 12 de mayo de 2007, los oficiales de migración españoles podrán solicitar la presentación de 516 euros en efectivo, así como cheques certificados, cheques de viajero o tarjetas de crédito que deberán ir acompañadas del extracto de la cuenta bancaria (las autoridades españolas señalan que no admitirán extractos de internet) que acrediten la cantidad disponible de crédito de la tarjeta o cuenta bancaria.

    Asimismo, desde el 10 de junio de 2007, los agentes migratorios podrán solicitar a los nacionales mexicanos comprobar sus reservaciones de hotel o bien, la presentación de una carta de invitación expedida por el familiar o amigo que le proporcionará hospedaje en los términos contenidos en la orden emitida sobre el particular por el Ministerio de la Presidencia y que pueden ser consultados en el siguiente vínculo:
     

    El Consulado General de México en Barcelona recomienda a los mexicanos que viajen a España tener en cuenta estos criterios, además de acreditar sus vuelos de ingreso y salida y contar siempre con un pasaporte mexicano vigente durante toda su estancia en territorio español.

    Nota de La Jornada

     

    Por fin una nota que hable de éste problema, que cada vez crece más y que nadie atiende. Animaría a quienes han sufrido directamente abusos de la autoridad española que lo denuncien y que manden sus cartas a La Jornada, tal vez así podamos hacer el suficiente ruido y que se nos escuche y atienda.

     

    Niegan entrada en España a turistas mexicanos

    Endurece requisitos para extranjeros; exige solvencia económica y boleto de regreso

    ARMANDO G. TEJEDA

    Madrid, 7 de junio. Visitar España como turista es hoy más difícil y problemático que antes. El gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero impuso una nueva normativa para ''los extranjeros'' que visiten el país -con la excepción de los comunitarios, suizos y andorranos-, en la que se les exige una serie de condiciones, entre ellas la de probar solvencia económica y presentar el boleto de regreso; en caso contrario, son expulsados a través de un proceso de urgencia. Al menos dos turistas mexicanos -una mujer y un hombre- han sufrido en carne propia la severidad de esta ley que entró en vigor el 13 de mayo, con lo que se sienten atropellados en sus derechos y víctimas de un trato vejatorio por parte de la policía española.

    María del Rosario Joya Cepeda, de 28 años, viajó a Barcelona el 4 de junio con el objetivo de encontrarse con su novio Marco Polo Avila, quien realiza estudios de posgrado en la Universidad Politécnica de Cataluña. Joya Cepeda es la jefa del Departamento de Síntesis, Análisis y Monitoreo del ayuntamiento de Toluca, y decidió aprovechar sus vacaciones y los ahorros para emprender el viaje a España, país que visitaba por primera vez y que pensaba recorrer con su pareja.

    Pero la joven mexicana ni siquiera logró traspasar las puertas del aeropuerto. Según explicó a La Jornada Polo Avila, el traslado de México a Madrid transcurrió sin pormenores, pero cuando abordó el vuelo que la trasladó de la capital del país a Barcelona no sabía que ahí comenzaba su ''pesadilla''. Al llegar al control fronterizo del aeropuerto del Prat, los policías españoles le reclamaron una serie de documentos -como la reservación de hotel- y le exigieron que demostrara que tenía dinero suficiente para permanecer en el país dos semanas. Ella, nerviosa y estupefacta ante la situación que estaba viviendo, les mostró los 600 euros en efectivo que tenía en su poder, así como los estados de sus cuentas bancarias, el comprobante de que tenía un empleo estable en México y un número de teléfono de una persona residente en España.

    Todo fue en vano. Los agentes españoles le abrieron un expediente de expulsión fulminante, para lo que contó con un abogado de oficio que ''se limitó a firmar papeles, pero en ningún caso a defenderla'', según la versión de Polo Avila. Así, en menos de 12 horas, la turista mexicana ya iba de regreso a México, con orden de expulsión y bajo el argumento legal de las autoridades españolas de que no cumplía con los requisitos necesarios para viajar como turista en España.

    Cabe señalar que esta normativa se adoptó con la finalidad de impedir la entrada de migrantes ilegales a través de los aeropuertos españoles, la mayoría de ellos procedentes de América Latina, sobre todo de Ecuador, Colombia, Perú y República Dominicana. En cualquier caso, nunca hasta ahora este tipo de medidas restrictivas se habían aplicado con tal celo contra mexicanos, quienes, por otro lado, representan uno de los colectivos de turistas más importantes del país.

    Según explicó Polo Avila, su novia también sufrió ''presión sicológica, siendo retenida en condiciones nefastas'', por lo que apuntó que ''es indignante el trato a los mexicanos y es triste observar la poca memoria histórica que tienen las autoridades españolas que no recuerdan cuando en la Guerra Civil y en la dictadura de Franco el gobierno mexicano abrió las puertas a sus ciudadanos, entre ellos intelectuales, artistas, médicos, científicos y, por supuesto, al resto del pueblo español; todos ellos bien
    acogidos por México durante muchos años. Ahora el gobierno español responde con un golpe bajo a nuestra dignidad''.

    Por esto, señala Polo Avila, ''¡ya basta! La sociedad en nuestro país debe conocer los atropellos que el gobierno español realiza en contra de los mexicanos. Ojalá que en esta
    ocasión seamos solidarios como hemos sido en otras ocasiones y exijamos a nuestro gobierno proteger nuestros derechos internacionales frente a cualquier gobierno que abuse de ellos".

    Fuentes oficiales de la policía del aeropuerto de Barcelona explicaron que el caso de la joven mexicana se decidió porque "no cumplía con los requisitos para entrar como turista en el país", una vez que no "tenía el dinero suficiente", no presentó reservación de hotel y "la persona que facilitó como contacto no se quiso hacer responsable de su situación en el país". Extremos negados tajantemente por la joven afectada y su pareja.

    Pero el caso de María del Rosario Joya Cepeda no es el único. Este periódico ha constatado que desde la entrada en vigor de esta nueva norma se han llevado a cabo otras expulsiones, entre ellas la de Julio Villegas Campuzano, quien fue deportado el 31 de mayo pasado.

    Desde el Ministerio del Interior español, responsable de girar la orden a los aeropuertos españoles, se justificó la medida, al señalarse que la "normativa es de obligado cumplimiento" para todos los turistas que viajen a este país.

    La ley refiere que "la exigencia de acreditación de recursos económicos se hará en modo sistemático y exhaustivo en las fronteras exteriores, en las entradas de transportes terrestres, marítimos y aéreos".

    ¿Qué hacer en un caso similar?

    Anteriormente los ciudadanos mexicanos sólo necesitaban del pasaporte en vigor para viajar a España.

    En la embajada de México en este país -que continúa acéfala desde el pasado 28 de febrero, cuando concluyó funciones Gabriel Jiménez Remus- explicaron que la información de las nuevas condiciones para viajar a España están en la página electrónica de la sede diplomática y de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero que en cualquier caso se recomienda a los ciudadanos que hayan enfrentado una situación similar que acudan a la sede en México de esta dependencia para presentar una queja oficial.

    http://www.jornada.unam.mx/2007/06/08/index.php?section=sociedad&article=052n1soc

    SOBRE SPENCER TUNICK EN MÉXICO

    Si yo hubiera estado en México para esas fechas, seguro que me hubiera encuerado feliz en el Zócalo... no estaba, así que no me encueré (al menos no en el Zócalo). Una amiga acudió al llamado y después escribió su experiencia. La publico aqui, bajo su permiso, para compartirla con quien esté interesad@ en sumergirse en los extraños intersticios de las experiencias humanas... ojalá que lo disfruten tanto como yo lo disfruté... y que el encanto pase de mano a mano...
     
     

    De cuando Sputnik (Spencer Tunick) nos sacó de órbita 

    Anabel Cucagna


    Cuando vi por primera vez una foto de Tunick y me enteré que formaba parte de una serie sobre la desnudez colectiva-anónima-urbana-internacional, supuse que México nunca sería incluido en ese catálogo. Nuestro uso del cuerpo no da para tanto, pensaba. Por lo general lo relacionado con la intimidad varía torpemente de la agresión al pudor, se cuela entre albures pero no se habla abiertamente. Pocos buscan experiencias nuevas que sacudan su vivir privado y menos aún son los que además no lo mantienen en secreto. 

    Mis prejuicios generalizadores no dieron carpetazo al asunto. Tunick venía a México este 2007 y su visita nos desafiaba. En un flash futurista me vi odiando al agente del Ministerio Público que justificaba mi violación por lo provocador de mi desnudo en la vía pública, así que me negué de inmediato a responder a ese llamado. Somos muchas las que caminamos a la defensiva por esta ciudad nuestra, esperando lo peor de los hombres que notan nuestra presencia solitaria y es que aunque contemos con anécdotas cómicas e incluso tiernas de los piropos que recibimos, el hecho mismo de que con tanta naturalidad seamos objeto del decir y hacer masculino nos es agresivo. Se añadía a esto la preocupación por sufrir la vileza de que me robaran la ropa y se hiciera realidad una de mis peores pesadillas. No estaba segura de que en un evento fuera de lo común la gente reaccionara de igual manera. Finalmente fue esa duda, esa falta de certeza, la que me animó a inscribirme, nos estaban convocando para colaborar con un artista, así que no había manera de asegurar qué pasaría. Tomé algunas precauciones, inicié campaña para conseguir acompañantes y propuse que todos lleváramos prendas de vestir extras. 

    En intercambios de razones para ir, pude comprobar que en primera instancia era una decisión que involucraba a la vergüenza, había que estar dispuesto a enseñar todo aquello que se disimula bajo la ropa: pelos, formas, cicatrices, flacideces y acumulaciones y carencias de grasa. Luego se pasaba al tema de la razón que tendrían los otros para ir y de las cosas que podrían pasar, que si no saldremos muy manoseados, que si no faltarán erecciones y fluidos, que si los polis no se propasarán, que qué raro encontrarse a los conocidos o conocer a alguien en esas condiciones. Ya después pensaba uno en el objetivo de la convocatoria y en qué opinión le merecía la obra de Tunick. ¿No recordaba un poco a las tomas de los restos del holocausto? ¿Trataba de resignificar al desnudo colectivo y anónimo frente a esas imágenes? ¿Lo conseguía? ¿Por qué todos los cuerpos con la misma pose? ¿Insinúa igualdad o masificación? Por otro lado, ¿No entraba en conflicto con las protestas sociales, esas que han utilizado la desnudez para dar una imagen a la impotencia provocada por la injusticia? ¿Estetizar al desnudo urbano implica despolitizarlo? Casi todas estas dudas me quedaron pendientes, pero terminé por convencerme de que una cosa es la experiencia del performance y otra la mirada del espectador ante las fotos ya firmadas; por último, la desnudez es un tema subversivo y valía la pena contribuir activamente a la polémica que generaba. Tunick había tenido una muy buena idea y el experimento social de ese día ocurriría gracias al pretexto de su foto.

     

    Algunas noches previas al evento tuve un sueño que me dejó temblando todo el día: me habían operado contra mi voluntad, no sabía si era hombre o mujer antes de la operación, no sabía qué me habían cortado ni qué me habían puesto; al final descubría que tenía una inversión, habían convertido toda mi parte trasera en delantera; con mis manos palpaba una cara bajo mi pelo.  

     

    El sábado, a medida que anochecía, mi cuerpo se deformaba horriblemente en mi cabeza, todas las imperfecciones se magnificaban grotescamente. Al despertar, la euforia fue mi válvula de escape.


    Fue inverosímil ver tantos cuerpos esa madrugada. Me había olvidado de que vivo en la ciudad más grande del mundo, tanto que a pesar de las complicaciones que implicaba estar en el centro a las 4:30 a.m. (tener carro, o un conocido con carro, o dinero para el taxi); de que había que ser mayor de edad y tener correo electrónico (no sé cuántas hayan sido las inscripciones de última hora en el lugar, pero no fueron la mayoría); de que hacía unos días un gran sector social se había manifestado contra el derecho a que la mujer decidiera sobre su propio cuerpo; de que a tantas personas les había parecido una locura o les daba lo mismo aquel evento, a pesar de todo eso, todavía quedaban entre 18 y 20 mil personas dispuestas a aparecerse ese día. No es que tengamos doble moral o que seamos paradójicos, como se ha dicho por aquí y por allá, es que nuestro Distrito Federal alberga a tanta gente, que alcanza para todo (no sé cuántos hayan venido de otros estados o países, pero tampoco fueron la mayoría). Ya estando en el lugar me reía pensando que lo multitudinario podía atribuirse al nacionalismo competitivo de intentar romper un record, seguro muchos se quedaron picados con eso de que en Barcelona fueron 7 mil los asistentes.

    Lo que pasó estando desnudos no me lo esperaba. Que envidia me da Spencer, contemplar algo así más de una vez en la vida y para colmo ganar dinero con ello. Un mar de gente exhibiendo sus íntimas diferencias en la igualdad de la primera vez. El frío de la madrugada se alternaba con la calidez de la alegría común. Nunca había sentido tanta confianza ante tantos desconocidos, nunca lo masivo me resultó tan cómodo y amigable; éramos cuerpo, sólo cuerpo, colores y formas en variación infinita; parecían abolidas las jerarquías de cualquier índole. Singulares y anónimos a la vez nos mirábamos a más no poder, a los ojos también, como nunca lo habíamos hecho siendo transeúntes de ese mismo zócalo nuestro. Nos reconocimos cómplices entre risas, comentarios y gestos. Seguíamos las órdenes de quien nos había convocado, pero el placer de lograr algo en conjunto era casi algo añadido, sobretodo porque carecíamos de perspectiva, ignorábamos lo que captaba la lente desde las alturas y los más alejados del frente ni siquiera nos enterábamos de cuándo era la toma. Era increíble semejante comunión sin que hubiera desastre social de por medio, sin el filtro de la impotencia por la realidad o de la esperanza por una mejor, no fue necesario pertenecer a un equipo o escuchar la misma música para sentir ese vínculo que nos igualaba. Nadie se sentía extraño.

    Después, el aterrizaje forzoso. Nos dividieron por género y una parte del cuerpo-todo quedó vestida, así que recordamos el poder del género. Cualquier otra división que confirmara una ya existente en la sociedad hubiera tenido el mismo resultado. El morbo y la incomodidad se reinstalaron y quebraron de golpe la magia de los momentos previos. La situación empeoró cuando la necesidad de protegerse generó varios brotes agresivos entre las mujeres, desde gritos y señas contra los hombres-mirones (los recién vestidos de un lado y del otro los militares que nos fotografiaban desde las alturas de Palacio Nacional) hasta acusaciones de imperialista dirigidas a Spencer. Las mujeres no tenían por qué quedarse calladas ante tal error organizativo, sin embargo para varias de nosotras era absurda esa reacción, no permitía que se tomara la última fotografía ni nos hacía sentir más seguras (se veía que los organizadores no tenían idea de cómo solucionar el problema y que los hombres no veían nada de impropio al tratar de acercarse con celulares en mano). Habíamos vuelto al México de todos los días, pero fue terrible caer abruptamente en el lugar común después de haber experimentado lo inédito de manera tan espontánea. El equipo de Spencer nos dividió y todos nosotros cedimos a la división sin oponer resistencia, no conseguimos mantener lo colectivo, ni siquiera en nombre de lo agradable que había sido. Es verdad que no fueron todos los vestidos los que nos acosaron cuando pasamos entre ellos para buscar nuestra ropa, pero eso no significó mucho. Podrían haberse vuelto a desnudar rebelándose a las indicaciones, o podrían haber formado una barrera de espaldas a nosotras y de frente a las cámaras; nosotras también nos podríamos haber organizado de algún modo para sacudirnos el miedo. Creo que el mal sabor de boca se debió con mucho a nuestra falta de imaginación, a no haber quedado inspirados por lo que acababa de pasar.  

    Con todo nos queda un muy buen recuerdo de ese par de horas intensas. Ojalá pudiéramos repetir con otros medios esa forma de relacionar a gran cantidad de personas al mismo tiempo, sin tener que desnudarnos cada vez tan literalmente. 

    El seis de mayo pasó mucho más de lo que podrá verse en las fotos de Tunik, pero para los que no estuvieron allí el encanto se terminó después de escuchar nuestro relato. Ahora que todos dejaron de preguntar, habrá que empezar a escribirlo.